Quisiera darte la bienvenida a nuestra iglesia e intentar explicarte en unas pocas palabras quiénes somos y porqué nos reunimos.
Somos una iglesia cristiana que cree que Dios sige hablando hoy en día, sigue amando a la gente, y desea vivir en relación con todo aquel que esté dispuesto a responder a su invitación.
Creemos en la Biblia como Palabra de Dios, un libro todavía actual que nos
enseña a vivir mejor.
Nuestra iglesia existe para ayudar a
la gente a crecer en las tres realciones vitales: Más intimidad con Dios, más comunidad los unos con los otros, y más influencia con todo el mundo, extendiendo una mano amiga para ayudar en todo lo que esté a nuestro alcance.
Nos encantaria conocerte y te invitamos a cualquiera de nuestros cultos o a ponerte en contacto con nosotros.
Un abrazo y que Dios te bemdiga
Pastor Phil
Philip Enrique, Pastor de la Iglesia Apostólica Pentecostal de Santander.
PETICIONES DE ORACION
•Por el año 2011 Al Rojo Vivo.
•Por los pastores, líderes, encargados y sus familias.
•Por las familias de la iglesia y todas sus necesidades.
•Por los niños y jóvenes.
•Por todos los beneficiarios de la iglesia y la Asociación: Casas de Acogida, Albergue, MEP, Banco de Alimentos.
•Por la gente que vamos a traer a la iglesia este año por el don de la salvación y porque TODOS saldrán bendecidos.
•Por los misioneros que apoyamos en otros lugares.
•Por los misioneros que somos nosotros en Santander y en Cantabria.
•Por Nueva Vida Radio, por los que trabajan y los que escuchan, dando gracias a Dios por los que se van a salvar.
FEBRERO
VISITA DAVID BURT:
Iglesia Colindres (Culto tarde)
Sábado 19 Taller de Evangelización en colaboración con la Escuela Bíblica Nueva Vida
Viernes 25 Inauguración del Nuevo Templo de Torrelavega C/.Raimundo Cicero Arteche, nº.1 a las 20:00 horas.
Y en Marzo.... nos visita Guille Eddy ( primera semana )
Y no te olvides…
Se puede traer alimentos cualquier domingo para bendecir a gente que esté pasando necesidad.
Un gran pintor se queda en pie delante de un atril, sobre el cual reposa un lienzo en blanco. Todavía ningún pincel ha rozado su superficie dejando el matiz de algún color con su pigmento. No se sabe si hay una idea ya formada en la mente del Artista, quizá la inspiración tarde un poco más en llegar. Pero la paleta está dispuesta, el medio escogido, acuarela, óleo o acrílica. Todo está listo para que el milagro de la creatividad se desate. Algo nuevo, algo que todavía no ha tenido tiempo para estropearse, tanto potencial, un mundo de posibilidades. Se toma un riesgo al comenzar a pintar, pero éste dará lugar a una obra de arte que todo el mundo después podrá ver y disfrutar
Es una manera bonita de visualizar el año que acabamos de estrenar, como un lienzo en blanco en el que se nos brinda la oportunidad de volver a empezar. Dejamos atrás el año viejo, con sus victorias, luchas y fracasos, aprovechando las lecciones aprendidas para enfrentarnos al 2011. Quiero que juntos dediquemos unos momentos a pensar en cómo vamos a intentar que este año cuente para algo. La pregunta podría ser: ¿cómo invertir en los 12 meses que tenemos por delante? Vamos a tratar de formular tres ideas sencillas para ayudarnos, tres secretos a voces que nos sirvan de guía.
El primer secreto es sencillamente la necesidad de reconocer tanto el privilegio como la responsabilidad que tenemos al
disponer de otro año de vida. Al considerar el tiempo y cómo hay que gastarlo, me encanta pensar que nos encontramos en igualdad de condiciones: todos tenemos 365 días para vivir, trabajar, amar, disfrutar, en resumen para adorar a Dios. Las circunstancias de la vida varían mucho pero cada día tiene 24 horas y cada mañana tenemos una oportunidad nueva de aprovecharlas al máximo. El poeta romano Horacio acuñó la célebre frase: Carpe Diem y ojalá que por haberla escuchado tantas veces, no se nos olvide su valor: APROVECHA EL DÍA. Si creemos, además, que la vida es un regalo que Dios nos da, todavía más habría que apreciarla. Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría. Salmo 90:12
Pero si nos cuesta a veces aprovechar el día ¿cómo mantener una buena actitud frente al desafío de todo un año? Todavía me acuerdo de la emoción con la que estrenaba un cuaderno nuevo en el instituto. Lo que más me gustaba era pensar que tenía entre manos otra oportunidad para hacer las cosas bien. Empezaba a escribir con mucho cuidado, formando cada letra lentamente con ganas de producir algo sin tachones e imperfecciones. La sensación solía durar hasta la mitad de la primera hoja pues, invariablemente, me equivocaba en algún detalle bastante pronto. Entonces lo daba todo por perdido y empezaba a soñar con el siguiente cuaderno. Gran error y aquí viene el segundo secreto. No basta solamente con empezar bien, hay que mantenerse con ánimo y seguir hacia
hacia adelante. Un tropezón no tiene por qué ser definitivo. Con la ayuda del Señor debemos volver a levantarnos después de cada caída, volver a poner el mismo empeño, volver a enfocar la meta: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante Filipenses 3:13
El tercer secreto es, sin duda alguna, el más importante. Lo dejamos hasta el final pues demasiadas veces es lo que nos pasa en la vida, dejamos lo fundamental en último lugar y por eso las cosas no siempre nos salen como deben. Démonos cuenta de que si este año es como un lienzo en blanco listo para pintarse, en realidad el Artista no somos nosotros, sino es el Señor. No se trata solamente de soltar un poco las riendas sino de dejarse guiar por lo que Él quiere de nosotros. Es confiar en Su sabiduría, incluso cuando no concuerda con la nuestra, y en Su soberanía, pues Él es el Alfarero y nosotros el barro en sus manos (Jeremías 18). Yo no quiero que este año pase desapercibido para mí, sino que esté lleno de la presencia de Aquel que todo lo llena en todo. Efesios 1:23 Sé que habrá alegrías y también obstáculos, victorias y pérdidas, pero dentro de doce meses ojalá podamos decir: Este año hemos visto la ayuda de Dios. Para que esto sea nuestra realidad no bastan las buenas intenciones, hace falta decirle al Señor, sea yo el pincel, la pintura, el lienzo mismo, pero sé tú el Pintor.
Nos cuesta encajar algunas de las historias de la Biblia por ciertos conceptos culturales que hoy en día nos parecen lejanos, pero por otra parte, qué bueno es poder ver cómo Dios trata con hombres y mujeres imperfectos como nosotros. Un tal caso es el de Sarai, mujer de Abraham, padre de la fe, y no sólo por ser de los primeros sino por el ejemplo que noS da: Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia. (Romanos 4:3)
Pero bueno, volvamos con su señora, que en el momento preciso de su historia, que es lo que nos interesa hoy, se encuentra contrariada, quizá, hasta un poco enfadada. Y no es para menos, pues le falta lo que más desea en este mundo: tener hijos. En aquella época y según su cultura, la infertilidad era motivo de vergüenza y de desprecio. Dios, que a veces parece tener bastante sentido del humor, ya había prometido levantar una gran nación a partir de su matrimonio. Hay un obstáculo, sin embargo, que empieza siendo algo físico y termina por convertirse en una lucha psicológica tremenda.
Menos mal que Sarai es una mujer, cuanto menos, creativa, y se le ocurre una idea para nosotros descabellada pero que en aquel entonces no lo era tanto. La podríamos incluso visualizar orgullosa, explicando dicha idea a su marido tal y como nos relata el texto bíblico: Entonces Sarai dijo a Abram: He aquí que el SEÑOR me ha impedido tener hijos. Llégate, te ruego, a mi sierva; quizá por medio de ella yo tenga hijos. Y Abram escuchó la voz de Sarai. (Génesis 16:2) Quiero que nos fijemos en un detalle que fácilmente pasa desapercibido. Sarai parece
reconocer que hay un Dios, y que tiene poder para intervenir en su vida. Al leer Dios ha impedido es difícil saber si lo dice con resignación, amargura o si es sencillamente una forma de hablar. Para el tema que tenemos entre manos, parto de la base que ella cree en Aquel Señor que ya ha hablado con su marido unas cuantas veces.
Si es así, el problema que vemos es que, aun reconociendo que Dios es y que Dios está, ella no da el paso de confiar en Él, de poner en práctica lo que reconoce. De hecho, formula su propio plan B, que tiene lógica y una aparente generosidad por su parte pero que, a la larga, traerá bastantes más problemas a su familia y en ningún momento tomará el lugar del propósito que ya estaba resuelto en el corazón de Dios.
¿Dónde está tu paciencia, mujer? ¡Tendrías que haber esperado un poco más! ¡Tendrías que haber puesto en marcha la teoría que tan bien sabías! Qué fácil es para nosotros ser demasiado duros con la pobre Sarai. En realidad nosotros, con mucha más información a nuestro alcance y con un testimonio firme durante siglos, caemos en la misma trampa. Decimos: Yo sí creo en Dios, pero no adecuamos nuestra vida a esa realidad. Siempre nos queda un paso por tomar, pero el paso de encarnar lo que creemos, de hacerlo algo vivo y real en nuestra vida, es un paso arriesgado pero es un paso esencial.
No confundamos lo que aquí decimos con un llamado a la pereza. Esperar que Dios obre se podría convertir en una excusa para la inmovilidad, y uno de los refranes castellano que más me gusta es: A Dios rogando y con el mazo dando.
Esto es más bien la convicción de que una creencia que no produce fruto deja bastante que desear, por no decir todo. La Biblia incluso dice que también los demonios creen, y tiemblan. (Santiago 2:19) Ojalá se dijera de nosotros: la iglesia cree, y vive de acuerdo a lo que cree.
Una idea más. Hay un versículo del libro de Jeremías (33:3) que quiero dejarte como desafío para este mes: Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces. Yo creo, con todo mi corazón, que Dios en su misericordia anhela comunicarnos la idea que Él tiene, igual que lo hizo con Abraham, y más adelante directamente con Sara. No sé exactamente como lo va a hacer, porque Él sí es muy creativo. Es casi como si, para seguir con el refrán de antes, nos ofreciera el mazo con el que debemos dar mientras rogamos. ¿Te atreves a dar? un paso más?
Lunes
Martes
Miércoles
Jueves
Viernes
Sábado
Domingo
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
Salmo 13
Salmo 14
Salmo 15
Salmo 16
Salmo 17
Salmo 18
Salmo 19
Salmo 20
Salmo 21
Salmo 22
Salmo 23
Salmo 24
Salmo 25
Salmo 26
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
Salmo 27
Salmo 28
Salmo 29
Salmo 30
Salmo 31
Salmo 32
Salmo 33
Salmo 34
Salmo 35
Salmo 36
Salmo 37
Salmo 38
Salmo 39
Salmo 40
Mateo 21:1-11
Mateo 27:27-44
Salmo 27:45-56
Mateo 28:1-10
Génesis 37:1-11
Génesis 37:12-24
Génesis 37:25-36
Génesis 39:1-10
Génesis 39:11-23
Génesis 40:1-15
Génesis 40:16-23
Génesis 41:1-13
Génesis 41:14-24
Génesis 41:25-45
Génesis 41:46-57
Génesis 42:1-17
Génesis 42:18-28
Génesis 42:29-38
Génesis 43:1-15
Génesis 43:16-25
Génesis 43:26-34
Génesis 44:1-13
Génesis 44:14-34
Génesis 45:1-15
Génesis 45:16-28
Génesis 46:1-7
Génesis 46:8-27
Génesis 46:28-34
Génesis 47:1-12
Génesis 47:13-19
29
2728
30
Génesis 47:20-31
Génesis 48:1-10
Génesis 48:11-22
Génesis 49:1-15
Génesis 49:16-33
Génesis 50:1-14
Génesis 50:15-26
Hechos 1:1-11
Hechos 1:12-26
Hechos 2:1-13
Hechos 2:14-21
Hechos 2:22-36
Hechos 2:37-47
Hechos 3:1-10
Hechos 3:11-26
Hechos 4:1-12
Hechos 4:13-22
Hechos 4:23-37
Hechos 5:1-11
Hechos 5:12-16
Hechos 5:17-32
Hechos 5:33-42
31
Hechos 6:1-15
Hechos 7:1-16
Hechos 7:17-34
Hechos 7:35-50
Hechos 7:51-60
Hechos 8:1-13
Hechos 8:14-25
Hechos 8:26-40
Hechos 9:1-19
Hechos 9:20-30
Hechos 9:31-43
Hechos 10:1-16
Hechos 10:17-33
Hechos 10:34-48
Hechos 11:1-18
Hechos 11:19-30
Hechos 12:1-17
Hechos 12:18-25
Hechos 13:1-12
Hechos 13:13-24
Hechos 13:25-41
Hechos 13:42-52
Hechos 14:1-18
Hechos 14:19-28
Hechos 15:1-11
Hechos 15:12-29
Hechos 15:30-41
Hechos 16:1-15
Hechos 16:16-26
Hechos 16:27-40
2122
282930
Hechos 17:1-15
Hechos 17:16-34
Hechos 18:1-16
Hechos 18:17-28
Hechos 19:1-12
Hechos 19:13-22
Hechos 19:23-41
Hechos 20:1-6
Hechos 20:7-16
Hechos 20:17-38
Hechos 21:1-16
Hechos 21:17-36
Hechos 22:1-5
Hechos 22:6-16
Hechos 22:17-29
Hechos 22:30-23:11
Hechos 23:12-22
Hechos 23:23-35
Hechos 24:1-15
Hechos 24:16-27
Hechos 25:1-12
Hechos 25:13-27
Hechos 26:1-11
Hechos 26:12-23
Hechos 26:24-32
Hechos 27:1-12
Hechos 27:13-26
Hechos 27:27-38
Hechos 27:39-44
Hechos 28:1-16
Hechos 28:17-31
Miercoles
Puedes enviar un correo electrónico al pastor de la Iglesia Apostólica Pentecostal de Santander, Phil, para que te incluya en su lista de correo donde te puede avisar de eventos, noticias y peticiones de oración.
Es muy sencillo, le dices como te llamas, cual es tu correo electrónico, le pones un asunto al mensaje y ya le redactas el mensaje...
Que Dios te bendiga.
La informática ha traído a nuestro vocabulario diario una serie de palabras y expresiones que hace unos pocos años nos habrían parecido raras e incluso anticuadas. Hablamos de descargar, adjuntar, pinchar, navegar una lista interminable de términos que han vuelto a nacer gracias al auge del ordenador.
A través de estas líneas quiero que pensemos un poco en una de las más usadas, una que nos lleva a plantearnos una necesidad urgente para ayudarnos a vivir mejor. La palabra en cuestión es REINICIAR. Aparece en nuestras pantallas en varios momentos, normalmente como opción pero a veces como obligación, e implica el parar para un sinfín de razones: para descansar, para volver a cargar fuerzas, para asimilar nueva información. Muy a menudo he tenido un problema con el ordenador que no he sabido solucionar y después de estar un buen rato intentando sin éxito salir del apuro, se me ocurre la gran idea de reiniciar el equipo, y hay algo en esa desconexión que restaura, restablece, vuelve a poner las cosas en su sitio.
Nosotros, ya lo sabemos, no somos máquinas. De hecho, somos de mucho más valor que un ordenador, por muy caro o sofisticado que sea. Sin embargo, la Biblia nos dice que fuimos diseñados con un propósito y nuestro Creador nos dejó con un libro de instrucciones claras acerca de nuestro buen funcionamiento. En el libro de Jeremías dice: Así dijo el Señor: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas
antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma (Jer. 6:16). El contexto de este consejo-mandato es el de un pueblo que había perdido su camino, se había despistado, había olvidado aquel propósito original. ¿Te suena? ¿Alguna vez te has sentido así: perdido, despistado, sin rumbo? Lo que dice el Señor en Jeremías, te lo sigue diciendo a ti hoy en día y es algo práctico y profundo a la vez. Hace falta detenerse un poco, considerar, preguntar y volver.
El descanso físico es imprescindible para nuestra salud mental, pero el descanso de espíritu no lo es menos para nuestro bienestar integral. Paramos para descansar, para volver a coger fuerzas para seguir hacia adelante e incluso, como los ordenadores, para poder asimilar información nueva y así funcionar correctamente.
Es algo tópico tener en el comienzo de año el deseo de arreglar todas las cosas, y eso nos puede llevar a la decepción al no conseguir la meta. Pero es bueno aprovechar el momento porque en estas fechas todos estamos predispuestos a hacer un esfuerzo extra para que las cosas cambien. Dos temas para tener en consideración: No intentes hacer esto en tus propias fuerzas. Hace falta un guía, una ayuda que es la misma Palabra de Dios, la oración y la comunión con los demás, pues no estamos buscando una solución cualquiera sino redescubrir el propósito original que Dios tuvo con nosotros. La segunda cosa es igual de importante: aun siendo consciente de lo bueno
que es aprovechar estos momentos, no limites a estas fechas tu esfuerzo para parar y renovarte, pues más bien es una necesidad constante. Para avanzar hay que saber regresar y arreglar las cosas.
Todo esto no deja de ser una invitación, una invitación que reclama respuesta. El texto citado arriba de Jeremías termina con una frase que he guardado hasta el final: Mas dijeron: No andaremos. El hecho de no estar yo de acuerdo con esta respuesta no la hace menos válida, pues el Creador nos ha dado libertad para elegir. Mi oración para ti y para mí mismo en este año es que hagamos caso al que todo lo sabe para que así, el año nuevo sea realmente próspero.
¿Cuál será el secreto para que una relación no se estanque y sea duradera? Es fundamental no olvidar que una relación no es algo estático, sino algo vivo, dinámico y que resulta complicado controlarla del todo, puesto que depende de la voluntad de dos personas y no de una sola. Además vivimos en un momento en el que está bien visto aceptar una ruptura, incluso en algunas de las relaciones más sagradas como el matrimonio, en lugar de pensar que toda relación necesita una renovación casi constante si ha de sobrevivir. En otros casos, como el de ser padre o hermano, los lazos desparecen aunque nos seguimos llamando de la misma forma. Tampoco tiene por qué haber mal rollo para que una relación vaya a la deriva. Por el mero hecho de la distancia geográfica, si no hay muchísimo esfuerzo y un contacto constante, la relación en cuestión deja de ser realidad. Las cosas no se mantienen solamente con lo que vivimos ayer, por muy bueno que fuera, y esto es verdad tanto para nuestras relaciones humanas como para nuestra relación con Dios.
La idea de poder tener una relación con Dios quizá te parezca algo exagerado o incluso de locos, y sin embargo eso es precisamente lo que se va ofreciendo a lo largo de toda la historia bíblica. Dios busca a personas dispuestas a conocerle, escucharle, amarle, obedecerle. No es que se presente esta oferta como una opción interesante para nosotros, sino como la única forma verdadera de que encontremos nuestra razón de ser, viviendo en relación con nuestro Creador. Y esto es solamente el
principio. Estamos acostumbrados a pensar en la eternidad como lo que vamos a empezar a experimentar en el momento de nuestra muerte física, pero el mismo Jesús, orando por sus seguidores en San Juan capítulo 17 dice: Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo a quien has enviado. Esto da a entender que en efecto entrar en esa relación con Dios a través de Jesús es nada menos que el comienzo de algo que seguirá hacia adelante mucho más allá de esta vida.
Una vez establecida una relación con Dios vemos que, en realidad, está sujeta a las mismas presiones que cualquier otra, con algún cambio de matiz. El título de este artículo precisamente intenta recordarnos que no basta con haber conocido a Dios una vez, mucho menos sólo saber cosas acerca de Él o historias que otros nos hayan contado. Hace falta una relación dinámica, viva, un reconocer en el sentido de volver a descubrirle repetidamente. En esta idea, se podría decir que Dios juega con cierta ventaja. Él ya sabe todo lo que hay que saber acerca de ti, no hay sorpresas para él y esto debe ser motivo de mucho descanso y confianza para nosotros. Nunca se cansará de nosotros, su forma de amar no es como la nuestra, más bien es algo inmerecido, inexplicable en una palabra, perfecta. Vaya base más buena sobre la cual podemos emprender la búsqueda de un Señor que ha puesto toda su voluntad, ha apostado todo a favor de nosotros.
Por nuestra parte, hay dos peligros a tener en cuenta al decidir profundizar en esta búsqueda: El primer enemigo de toda relación es el egoísmo. Decir que buscamos una relación con
cualquiera por razones puramente altruistas es muy poco realista. Toda relación es dar y recibir, y en la nuestra con el Todopoderoso siempre recibiremos muchísimo más de lo que somos capaces de dar, pero eso no significa que no seamos llamados a darlo todo. Además lo que nos conviene en realidad es olvidarnos de nuestros derechos y centrarnos en la parte que nos toca: vivir de una forma que agrada a nuestro Padre. Nos podemos atrever a hacer esto puesto que tenemos plena confianza en que Él está al tanto de toda la parte que le toca a Él.
El otro peligro, también muy común en las relaciones humanas, es el de comenzar el proceso de conocer a alguien habiendo decidido ya, sin darnos cuenta, lo que queremos descubrir. Cuando la realidad no se ajusta a nuestra expectativa, nos agobiamos, echamos la culpa a la otra persona, y pensamos que no merece la pena. ¿A qué te ha pasado alguna vez? Lo bonito, y lo difícil, de conocer a alguien es descubrir quién es de verdad y aprender de él. Con Dios esta idea cobra todavía más seriedad. Si buscamos a un dios a nuestra medida, que piense como nosotros, hable como nosotros, actúe según nuestros criterios, estamos destinados a fracasar.
Terminaremos bajándole a nuestro nivel y a la vez nos frustraremos intentando entender al Dios Eterno con nuestro pobre entendimiento en lugar de darnos cuenta de que abrazar Su realidad, redescubriéndole a través de una relación real, es lo que da sentido a toda nuestra vida.
Nadie ha dicho que no haya un precio para este conocer, o